LOS SAPOS DE LA LAGUNA



La laguna era un lugar muy atractivo de nuestra casa, el lugar más común para visitar en las tardes, charlar y tomar café. De vez en cuando se veía algún sapo saltar por la charca o simplemente croar en las noches, pero un día cualquiera la proliferación de sapos se hizo tan excesiva que recorrían toda la hacienda y entraban en la casa. No entendíamos qué pasaba, mi padre habló con un veterinario intentando que le diera una explicación de por qué aquellos animales habían aumentado de una manera tan exagerada. El hombre simplemente le dijo que no era normal, que aunque se reproducen bastante, muchos mueren o simplemente se van buscando otros lugares y que si antes no había pasado, no tendría por qué pasar ahora.
Un fin de semana fuimos a visitar a la abuela que vivía en otra vereda y le contamos la historia del aumento de los sapos en la charca y de cómo se habían vuelto invasivos. La abuela nos dijo que eso no era normal, que eso era brujería, que alguien estaba haciendo aquello para intentar aburrirnos en la casa. No necesitamos averiguar quién era, ya que había una familia que había ofrecido comprarnos la propiedad y habían sido tan insistentes que en algún momento sentimos que estaban molestos porque le habíamos dicho que no estaba en venta.
La abuela nos recomendó primero que todo impedir la entrada de aquellos posibles compradores a la propiedad y segundo buscar al lado de la charca o de la laguna algún indicio de que hubiese algo extraño. Cuando lo encontráramos, debíamos hacer un hueco, esparcirlo y enterrarlo, ya que esto no era ningún medicamento para aumentar las crías de los sapos, era un hechizo y la mayoría de aquellos sapos no eran reales, eran productos de la magia negra. Así se hizo y efectivamente, ante nuestros ojos vimos cómo muchos de aquellos sapos se hicieron polvo. Encontramos tres pequeñas bolsas con un polvo grisáceo tirando a café. Cuando las personas intentaron acercarse a mi padre para decirle que querían comprar la propiedad, él les dijo que ya sabían lo que habían hecho con los sapos y que si intentaban algo de nuevo, haría que eso se les devolviera. Este fue el remedio para que no volvieran a molestarnos nunca más.
MORALEX





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