Mi nombre es anónimo y vivo en un pequeño pueblo en las afueras de la CDMX. En mi familia se rumora que mi tía practica rituales oscuros. Hace poco, extraños sucesos comenzaron a ocurrir: ruidos, golpes, gritos. Instalamos cámaras para grabar durante la noche, y lo que vimos fue aterrador. Una mujer alta y deformada se acercaba a la cámara y nos miraba fijamente.
Desde entonces, todo cambió. Mi hermanita ya no puede dormir y siempre hay un perro en la ventana, observando la casa. Creímos que era un perro callejero, pero sus ojos no eran normales. Una noche lo enfrenté y noté algo oscuro y humano en su mirada. Luego, la puerta se abrió sola, entró un viento frío y escuché un gruñido. Vi a la mujer deformada y al perro de pie sobre dos patas, mirándome con ojos que antes fueron humanos. Desde esa noche, el perro sigue apareciendo, acercándose más cada vez.
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